domingo, 19 de octubre de 2008

LA CAJA CONTRA EL PUEBLO

Como fruto de las grandes reformas sociales impulsadas en los años cuarenta del siglo anterior, como parte del compromiso que asumieron nuestros antepasados de dotar a las clases más necesitadas de un sistema de seguridad social, médica y de jubilación, como estandarte del compromiso de conformar un Estado solidario, nació a la vida jurídica la Caja Costarricense de Seguro Social. Sobrevivió la querida institución a las confusiones de la guerra civil y se insertó con fortaleza en la vida nacional como uno de los motores de desarrollo, pero hoy, la Caja está contra el pueblo.
Consecuencia de la globalización, paradojas de una clase política totalmente desinteresada en el bien común o resultado de administraciones temporales, casuísticas, indiferentes e inhumanas, la Caja está contra el pueblo. Actúa en contra, cuando niega el suministro oportuno de un medicamento por razones presupuestarias o tardanza en las compras.
Se atenta contra la gente, cuando a pacientes trasplantados de órganos, se les obliga a cambiar de tratamiento, por razones de contratación o inconsistencias en la lista oficial de medicamentos, implicando un serio compromiso para sus vidas.
Se abusa de la dignidad humana, cuando personas de carne y hueso que reclaman su derecho a la salud, se les extienden citas para la cura de sus padecimientos, hasta uno o dos años después.

readmore »»
sábado, 18 de octubre de 2008

Las reformas electorales en su laberinto

Las reformas electorales cuya aprobación se encuentra pendiente en la Asamblea Legislativa desde el año 2000 pueden considerarse vitales para el desarrollo democrático de nuestro país. Independientemente de que nuestro actual congreso apruebe o no algún texto, lo cierto es que el establecimiento de un régimen progresivo de derecho para los partidos políticos se encuentra muy lejos de materializarse y con ello se esfuma cualquier oportunidad de mejorar nuestro ya de por sí alicaído sistema de representación.
Una serie de propuestas que van desde el establecimiento del voto preferencial (para elegir dentro de una lista de candidatos a diputados no precisamente al impuesto por las cúpulas partidarias) hasta la modificación en la forma en que se contabilizan los votos emitidos (sistema de cociente y subcociente) no sufrirán variación alguna, sencillamente porque en buena medida esos cambios sustanciales, afectan a los propios reformistas –los partidos políticos- que constituidos en interesados directos evidencian su falta de voluntad.
Al mejor estilo del general del Nóbel García Márquez, las reformas se encuentran enredadas en su laberinto.
Lo grave es desde la perspectiva del Partido PASE que, aunque la existencia hasta ahora de un Código Electoral de más de cinco décadas de vigencia ha sido suficiente para la administración, organización y control de los procesos electorales; pareciera ser insuficiente para garantizar la vida democrática como hasta ahora la hemos conocido.
Esa insuficiencia tiene fundamento en los últimos acontecimientos electorales que ponen en evidencia la pérdida de prestigio del TSE, en el sistema y en otras instituciones de orden público y privado como los medios de comunicación. El abstencionismo lo evidencia: en las últimas tres justas electorales (1998, 2002 y 2006) las cifras han alcanzado niveles superiores al 30 por ciento y poco más de 40 por ciento en el que fuera el primer referéndum consultivo de este siglo.
En palabras del Doctor Rodolfo Cerdas, “la poca capacidad de los partidos políticos para autotransformarse y generar nuevas propuestas provoca un distanciamiento entre partidos y electores” que solo pueden mirar con desconfianza a las principales instituciones de participación política.
Consecuentemente Costa Rica se apresta a iniciar un nuevo proceso electoral, en medio de una peligrosa pérdida de legitimación del poder, ante la constante duda ciudadana acerca de la transparencia de las reglas y las motivaciones de los políticos. Solo en las elecciones de 2006 se presentaron ante el TSE más de seiscientas denuncias por irregularidades y como es de todos sabido, ese proceso se vio teñido por el debate surgido a raíz del voto de la Sala Constitucional que permitió la participación del virtual ganador.
Ni qué decir del referéndum de 7 de octubre, que amén de las lagunas que acompañaron a la implementación de esa ley y la ausencia de una mayoría social en el resultado, generó dudas razonables en muchos sectores respetables de la sociedad costarricense.
Tal pareciera que las viejas dudas de la sociedad civil que en buena parte propiciaron la revolución de 1948 regresaron en este nuevo siglo y aspectos tales como la pureza del sufragio, la manipulación de los grupos económicos para asirse del poder y la efectiva participación del pueblo en la toma de decisiones, vuelven a ser preocupaciones ciudadanas que ahora se suman a otras más como el financiamiento privado de las campañas, el papel de los medios de comunicación, el acceso real a los puestos de elección y la influencia de miembros de otros Poderes en los procesos electivos.
Solamente propiciando una verdadera participación popular, erradicando paradigmas, evitando caer en las trampas del marketing y negándose a los chantajes del clientelismo electoral será posible al menos y de momento, hacer crecer una representación diversa en todos los poderes públicos. Si bien es cierto, aunque en la diversidad no esté la eficiencia y mucho menos eso que llaman la gobernabilidad, garantiza la participación de más actores sociales que a la mejor algún día rompan el ciclo vicioso de las reformas electorales en su laberinto.

readmore »»

Al mejor estilo de Juan Luis Guerra los ticos deberíamos de cantar que “ ...el precio de la vida sube otra vez, a nadie le importa que opina usted....”

Con fundamento en los boletines mensuales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) sobre el costo de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) podemos concluir que desde que es presidente don Oscar Arias a la fecha, comerse un plato típico de casado es un tanate más caro.

Mientras que en mayo de 2006 el costo por mes de la canasta de alimentos para una familia de 4 integrantes era de 79 mil 500 pesos, a mayo de 2008 esa familia requiere de 31 mil cañitas más por mes.

Y no se crea que es un súper casado el que podemos comernos, pues la canasta básica se limita a solo 45 productos que por razones de consumo y nutricionales fueron seleccionados y controlados a través del índice de precios al consumidor (IPC). Dicho en términos culinarios o cocineros, usted solo tiene derecho a llevarle a los güilas pan corriente, ni les enseñe la mortadela, el jamón o las salchichas porque la canasta solo contempla al salchichón y desde luego, olvídese de quesitos y más derivados lácteos porque con un vaso de leche al día basta.

Pero lo más feo es que el salario mínimo solo ha aumentado en términos reales 38.500 colones o sea que hoy en día a un tico con un salario mínimo de 164 mil solo le quedan libres después de pagar la comedera, 54 mil colones al mes para pagar: pasajes de bus, útiles escolares, agua, luz, calzoncillos, calzones y más de un animoso hasta celular y entradas al estadio.

Claro está, ya son especies en extinción las medicinas de farmacia, los cines y los taxis y muy pronto habrá que sacar fotografías a esas raras estructuras que llamaban cabinas que servían parta ir barato a las playas.

Lo que más cólera da, es que de acuerdo con el gobierno que le gusta hacer números alegres, la cantidad de hogares pobres descendió en Costa Rica de un 20,6 por ciento a un 18,5 por ciento o sea, que dejaron de ser pobres según ellos, como 4.500 familias de dichosos que quién sabe como hicieron para que les sobrara plata.

Y como el que critica mucho cae mal sino aporta nada bueno, nosotros en el Partido PASE proponemos que la tal canasta básica abarque muchos más productos (carne porcina y derivados, más derivados lácteos, embutidos, panes integrales y pescados) y que por cierto sea más nutritiva (por ejemplo que se incluya el aceite vegetal en vez de la manteca de chancho), y que aunque algunos no les guste, el Estado intervenga en la fijación de precios de esos alimentos y su control mediante techos (o con bandas al igual que el dólar).

Si la cosa sigue como va derechito para el barranco dentro de poco todos vamos a estar cantando por un sueño: “Ojala que llueva café”


readmore »»
jueves, 2 de octubre de 2008

El PASE, la exclusión y el matrimonio gay

Dos artículos publicados en la página de opinión de LA PRENSA LIBRE han lanzado conceptos en contra del Partido PASE, debido a su oposición al proyecto de "ley de unión civil de personas de un mismo sexo", calificándonos por ello de incoherentes, en el mejor de los casos y de hipócritas y excluyentes, en el más desmejorado de los escenarios.
El primero de ellos corresponde a la columna "Esas cosas raras" de la periodista María Elena Jiménez Vega, en la que afirma que la unión civil de personas de un mismo sexo "no es el llamado matrimonio que celebran algunos heterosexuales, como erróneamente titulan algunos medios de comunicación, ocasionando desde ya un concepto equivocado del derecho que anhela esta minoría." Remito a la estimada periodista al expediente legislativo 16.390, propiamente artículos: 2, 5, 7, 9, 11, 13, 20 y 29.
En dichos numerales podrá encontrar entre otras cosas que se autoriza la celebración de uniones civiles ante juzgados de menor cuantía o notarios públicos y que al igual que el instituto del matrimonio heterosexual, el proyecto contempla los mismos requisitos para su realización, impedimentos para su celebración, cumplimiento de formalidades previos, publicidad y demás. La iniciativa de ley que a la que nos oponemos, calcó con algunas variables, el Título Primero del Código de Familia sobre el matrimonio y lo adaptó a circunstancias en las que los contrayentes son personas de un mismo sexo por lo que, en definitiva, no hay error alguno ni concepto equivocado, la iniciativa autoriza la celebración de matrimonios homosexuales. Por otro lado, el señor Hugo Mora Poltronieri acusa al PASE de negarse a sí mismo y exclama, más que preguntar, lo siguiente: "¿Habrase visto mayor incoherencia e hipocresía entre el nombre de un partido, sus objetivos y principios tan humanistas, y una propuesta de este género?" El respetable articulista se refiere a la solicitud planteada por algunos integrantes del PASE para que el proyecto sea convocado a referéndum y de cómo, esa intención, contradice en su concepto, nuestra lucha en contra de la exclusión social.

Para responder de la mejor manera resulta necesario remitirnos al desarrollo y evolución de los derechos humanos entendidos como herramientas jurídicas de orden internacional frágiles, que por omisión o acción son violentadas todos los días, sin ser Costa Rica la excepción. La doctrina clasifica a los derechos humanos de acuerdo con los períodos en que se generaron, correspondiendo los de primera, segunda y tercera generación a un espacio de tiempo que va desde el siglo XVIII, hasta el clímax de la Guerra Fría.
La exclusión de las personas con discapacidad que implica su falta de acceso a trabajos dignos, a ciudades con arquitecturas amigables y no obstructivas, su derecho a tránsito, su derecho a la educación y el más elemental de los principios, a ser tratado con igualdad, bien pueden ubicarse dentro de la segunda generación que partiendo de la revolución industrial de 1917 promulgó la equidad de lo económico, social y cultural como objetivo de la justicia social y el bien común. En contraposición, los derechos que reclaman los grupos gay y lésbicos no han sido reconocidos como tales, al menos en el seno de la Organización de las Naciones Unidas y más específicamente en el caso costarricense por la Sala Constitucional (voto 7262-2006). Existen claras diferencias entre una minoría y otra, mientras las personas con discapacidad son excluidas sistemáticamente por derechos que además de reconocidos se encuentran debidamente ratificados por sendos instrumentos internacionales, las personas homosexuales se sienten discriminadas por derechos aún no reconocidos. Lo violentado en contra de una persona con discapacidad es primordial, básico e indispensable para su subsistencia digna, mientras que lo que la comunidad gay y lésbica pide se les reconozca, son derechos patrimoniales.
Una persona con discapacidad no eligió ser sorda, no vidente o usuaria de silla de ruedas. Una persona homosexual optó y asumió una preferencia. Hasta el día de hoy no conocemos de un solo caso en Costa Rica en el que una persona cuya preferencia sexual sea la homosexualidad y en razón de ello, haya sido discriminada laboralmente, no haya tenido acceso a estudio, o no pueda ingresar a un edificio público por falta de acceso físico adecuado. Aún así en el PASE hemos manifestado que estamos de acuerdo con que se legisle acerca de los derechos patrimoniales que este grupo de población reclama y creemos que bastaría con una reforma al artículo 242 del Código de Familia, para que la transmisión de patrimonio que es común a las parejas heterosexuales se homologuen a las de un mismo sexo, previo reconocimiento en la vía judicial de la una unión de hecho, pero seguimos consideramos que el proyecto de ley actual, es excesivo, trastoca el campo de valores individuales e invade nuestra Constitución Política, al autorizar la celebración de matrimonios gay y lésbicos, cambio social ése para el que no se encuentra preparada nuestra sociedad
.

readmore »»
viernes, 5 de septiembre de 2008

Derechos sí, matrimonios no

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) acumuló y admitió para su trámite, dos solicitudes distintas para que sea convocado a referéndum el proyecto de ley de unión civil de personas de un mismo sexo. Una de las solicitudes es nuestra y lejos de querer irrespetar a las organizaciones que defienden derechos civiles de personas homosexuales, consideramos que, dada la trascendencia de la propuesta legislativa, el asunto debe ser dirimido en las urnas. Sería una valiosa oportunidad para profundizar el mecanismo del referéndum como instrumento de democracia participativa y resolutiva de dilemas sociales.
Es precisamente, la sensación de ausencia del sentir de las mayorías en la toma de decisiones, que por imperio recae en cualesquiera de los poderes públicos, lo que ha generado una peligrosa campaña oculta de deslegitimación de nuestro sistema político, que bien puede ser revertida con la práctica de elevar a la decisión popular, asuntos de esta trascendencia. Por otro lado aspiramos a que en un referéndum, más allá del simplismo del resultado, se promuevan debates respetuosos, se genere discusión inteligente y se obtengan conclusiones en las que exista mayor consenso social. Estamos parcialmente en contra del proyecto pues incurre en un exceso al autorizar en nuestra legislación la celebración de matrimonios.
Creemos que es justo su contenido en cuanto a la necesidad de que deriven de las relaciones de pareja homosexuales,
derechos patrimoniales, económicos y de seguridad social que son comunes a las parejas heterosexuales, pero sin necesidad de equiparar esas relaciones con lo instituido en el artículo 52 de la Constitución Política, pues implicaría contrariar el espíritu constituyente (Sala Constitucional voto 7262-2006). Basta desde nuestro punto de vista, con reformar el artículo 242 del Código de Familia y aspirar a que las relaciones de hecho “entre personas de un mismo sexo”, previamente reconocidas en la vía judicial, surtan todos los efectos jurídicos que son propios del matrimonio.
No se trata de una posición excluyente, nugatoria de derechos, intransigente y mucho menos homofóbica. Es dable reconocer que la propuesta por sí misma, posee la capacidad de enfrentar nuestra intelectualidad e invade el campo de valores individuales, lo que la habilita, para ser objeto de discusión de todos los partidos políticos, iglesias, organizaciones civiles y sociedad en general.
Pretender acaparar para una autodenominada minoría de personas homosexuales, la discusión en torno a las transformaciones que se darían en nuestro sistema de creencias, denota un total desconocimiento de la forma en que los derechos individuales y sociales, hasta ahora reconocidos por nuestra carta magna y los convenios internacionales, han tenido que abrirse paso y evolucionar a lo largo de los años.

readmore »»